domingo, 17 de junio de 2012

Casida de la tentadora, Jaime Sabines



Todos te desean pero ninguno te ama. 
Nadie puede quererte, serpiente, 
porque no tienes amor, 
porque estás seca como la paja seca 
y no das fruto. 
Tienes el alma como la piel de los viejos. 
Resígnate. No puedes hacer más 
sino encender las manos de los hombres 
y seducirlos con las promesas de tu cuerpo. 
Alégrate. En esa profesión del deseo 
nadie como tú para simular inocencia 
y para hechizar con tus ojos inmensos.



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